Crónicas oaxaqueñas: Cultos y contracultos del mezcal


Renato Galicia Miguel 

Nunca me embriagué en una mezcalería. Lo más cerca que estuve de ella, esa briaga, fue cuando, cuenta la leyenda urbana, el máster Alejandro Santiago estuvo tomando adentro de Los Amantes, allá en la calle Allende del centro histórico de la ciudad de Oaxaca, ya con la puerta cerrada y con sus más cercanos amigos, en lo que sería su última borrachera allá por julio de 2013, y yo y quién sabe quién más, porque no me acuerdo de nada ni nunca me acordaré, después me lo contaron, estuvimos afuera ingiriendo en la banqueta como dicta el canon etílico.

Heredero de la tradición paterna del “marracito”, esa medida de a cuartito que mi madre le llevaba a mi padre a su chamba a la hora de la comida, del trago a pico de botella; bebedor de esquina del antiguo barrio, pero también de cuanta cantina de mala muerte, desde el principio supe que la mezcalería no era lo mío. En ella, como que había que portarse decentemente y en definitiva no era mi estilo. Aunque alcancé a echarme unos mezcales en In Situ varias veces, la verdad nunca me sentí cómodo. Que tenía que  comportarse uno porque había visitas extranjeras, japonesas o rumanos, digamos, y como oaxaqueños debíamos  mostrar que sabíamos tomar mezcal; que estaba muy cara y pequeña la copa —unos 40 pesos una onza, es decir, como tres besos— y nada más no alcanzaba para colmar nuestra tolerancia etílica; que tenía uno que ponerse muy culto del mezcal  y hablar de agave karwinski y cientificismos así; que se “ponía” o “colocaba” uno y se iba prácticamente sobrio del lugar, el chiste es que prefería comprar un cuartito en una tienda de la colonia Figueroa, un mezcal de Sola de Vega muy potable, tomármelo viendo pasar gente en el corredor turístico y luego irme a la cantina clandestina de don Enrique, en el lado céntrico del barrio Xochimilco, echar desmadre con el viejo, ex luchador profesional y fan de Pedro, y ponerme hasta atrás con sus mezcales curados con gusano de maguey o alacrán—cuando me tocaba “matar” botella, el cabrón hacía que me comiera el insecto fermentado nada más para preguntarme a qué sabía—, para luego volverme un contraculto del mezcal. Me explico:

Una vez caí de espaldas del alto banco que tenía frente a la barra, resulté ileso pero ya no me levanté, el viejo sacó un petate, me arrastró ahí,  me echó una cobija encima y me dejó durmiendo.

Desperté después de la medianoche—supongo—, todavía hasta la madre, no reconocí el lugar, no hallaba cómo salirme, brinqué por encima de la puerta de madera —don Quique luego me cobró un chingo de varo  por su conexión de luz, copas, platos y quién sabe qué más dijo que rompí—, caminé a la Internacional, tomé taxi y se me volvió a borrar la cinta.

Recobré la conciencia de madrugada, serían como las tres, bajando entre la oscuridad en una calle de terracería, con unos perros rottweiler ladrándome muy cerca y yo muy jefe ignorándolos, topé con una calle pavimentada, no reconocía nada, busqué un sitio dónde acurrucarme, elegí un rincón al lado de un árbol, dormité, me di cuenta que estaba muy a la vista porque me alumbraba directamente un foco, me crucé al otro lado de la calle, donde estaba oscuro, me arremoliné ahí, me dormí, me despertó un gruñido, un perro estaba a unos metros de mí.

—Qué hace usted ahí— escuché una voz.

Amanecía, a media calle, visualicé a una señora mayor, canosa, que llevaba un carromato de esos del fierro viejo de antes. 

 —Dónde estoy— pregunté. 

—En San Luis Beltrán— me dijo.

—Cómo salgo de aquí.

—Por aquí y por allá , pero de este lado mejor no se vaya—señaló.

Volteé a la otra esquina, un taxi estaba bajando pasaje, corrí y lo alcancé.

—¿Me llevas, en la casa te pago?

—Súbete.

Un comentario sobre “Crónicas oaxaqueñas: Cultos y contracultos del mezcal

  1. Desde mi ver, el decir “…unos 40 pesos una onza, es decir, como tres besos…” es algo sorprendente. En lugar de “tres besos,” diria yo “tres besazos.”

    Gracias por el texto.

    Boyd de EEUU (Virginia)

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s