La maestra Sósima Olivera

“Es sorprendente cómo mucha gente se quiere aprovechar del tema mezcal”

 

Sósima Olivera


 

A contracorriente de la tendencia del boom y la moda, la maestra Sósima Olivera Aguilar ha renunciado a certificar, comercializar y crear marca del mezcal tradicional de su cooperativa familiar Colibrí, asentada en su pueblo de origen, San Miguel Suchiltepec, San Carlos Yautepec, Oaxaca.

Menos está preocupada por acceder a los mercados internacionales: “llegamos a la conclusión que no necesitamos exportar, nuestros pueblos de México y Oaxaca son buenos consumidores, con ellos podemos sustentarnos económicamente”, aclara.

Su preocupación, en todo caso, es que la gente entienda y sepa la historia de lo que realmente es el mezcal tradicional.

Eso dice en entrevista realizada luego que leyera el comunicado donde la asociación civil Maestros del Mezcal informara sobre la jornada de protesta y las acciones legales que inició para enfrentar la posible aprobación de la gubernamental Norma 199, texto en el que resaltan los siguientes puntos:

“Las autoridades de la Secretaría de Economía federal emiten una propuesta de reforma con el tramposo argumento de combatir la adulteración y dar certidumbre y claridad al consumidor, cuando lo que hace el proyecto de norma 199 es apoyar a los empresarios del tequila y el mezcal industrial y agraviar al consumidor.

“El proyecto de norma 199 crea confusión al pretender prohibir utilizar el término agave e impedir hacer alusión a dicha planta como materia prima. Esta propuesta lesiona principalmente al consumidor ya que propone institucionalizar el llamado ‘komil’ y producirlo con 49 por ciento de otros azúcares.

“Por sentido común, resulta aberrante que digan que van contra los adulteradores” cuando lo que pretenden es ofrecer “marranilla al consumidor. Echar en el mismo bolso a los productores de mezcales tradicionales y a los grandes adulteradores de mezcal, ubica a los creadores de dicha norma como los principales adulteradores.

“Quienes piensan que esto no afectará a los productores protegidos por la Denominación de Origen Mezcal” pecan de “una profunda ingenuidad y les falta visión. No necesitamos especular sobre el futuro, pues ya vemos que empresas tequileras empiezan a sacar sus mezcales ‘artesanales’ de 36 grados de alcohol en producciones superiores a 50 mil litros anuales: ¿no es eso una burla al consumidor?”

***

Maestras mezcaleras

Asociación de Maestros del Mezcal

A la maestra mezcalera Sósima Olivera la reconocen como tal a nivel nacional e internacional, además que, como dice Abel Alcántara, de la asociación Maestros del Mezcal, es una de las mejores catadoras de la bebida en el país.

Su labor se ha enfocado a la difusión de la cultura neta del mezcal tradicional, la proveniente de sus pueblos de origen, y a la defensa del mismo ante las embestidas de las transnacionales tequileras y mezcaleras que buscan monopolizar el mercado con sus bebidas industriales.

–¿Cómo estás viviendo el ascenso del mezcal, que al parecer tiene más pros que contras?

–Creo que con esta parte que se vende mucho y tiene más mercado, ahora la gente lo ha empezado a valorar en los pueblos y también, de alguna manera, se están cuidando los magueyes, se está sembrando. Esto es muy importante porque sin materia prima no podemos avanzar, hay que darle mucho énfasis al cultivo y mucho cariño a la planta.

–¿Estaríamos hablando de un doble ascenso: en las ciudades y en los pueblos, y en estos últimos sobre todo en un sentido identitario?

–En los pueblos, el mezcal ha tenido todo el tiempo esta parte, la de un valor muy grande.  Volteabas y siempre había mezcal en la casa, como parte del consumo personal. Ahora, más bien, ya no se está dejando para eso, sino se está pensando en venderlo. Pero no, dentro de las comunidades nunca ha habido problema, siempre ha estado ahí, el mezcal, y siempre se le ha dado valor.

–¿Y en las ciudades, cómo ves el ascenso del mezcal, toda vez que está llegando a ámbitos que no imaginaba uno que entraría?

–Veo que se está comercializando esta bebida en grandes cantidades, sin tener claridad sobre lo que ello significa, sin que de alguna manera se le enseñe a la gente lo que es el mezcal para que lo respete, sin que se difunda que constituye un bien de los pueblos. Pareciera que sólo se está pensando: “cuánto gano ahora y lo demás no me interesa”. El objetivo es nada más económico, y eso es preocupante.

“La gente está tomando mezcal más por moda y por tener estatus; en realidad no lo disfruta, ni sabe qué está bebiendo, ni la historia. Encontré a unas personas que no sabían que el maguey tardaba tanto tiempo en madurar, pensaban que su cultivo era igual al de la caña. Yo creo que hay que decirles muy clarito lo que es la bebida y que resulta de un trabajo colectivo, no de mujeres o varones, sino de la familia”.

–Entonces, ¿estamos lejos del consumidor informado del que se ha hablado?

–Sí, es una de las preocupaciones, pues si tuviéramos un consumidor informado, no tomaría mezcales industriales, es decir, de grados menores a los tradicionales.

–¿No existe el riesgo de que el mezcal tradicional se vuelva de élites socioeconómicas y se relegue al consumidor común?

–Cuando escuchas el tema del mezcal en voz propia del maestro o la maestra mezcalera te das cuenta que su concepto económico no es lo más importante y que sus bebidas tienen un precio bastante justo.

“Pero si escuchas hablar sobre mezcal a un ‘maestro o máster mezcalier’ y le compras a él, por supuesto que te van a dar la botella a 2 mil pesos. En este tema igual debemos estar preocupados y también, de alguna manera, proponer para que no existan esas personas, para que la voz del mezcal salga de los propios pueblos y esa sea la que se difunda hacia el público consumidor”.

–Eso del “maestro o máster mezcalier” estaría como de risa si no fuera porque más bien es para aprovechar la moda…

–La verdad sí, pero existe, desgraciadamente existe, se ha copiado de los mercados internacionales, del caso del vino, pero es un concepto que, como pueblo, ni en Oaxaca ni en otros estados de México lo conocemos. De repente apareció y nosotros dijimos: qué onda con eso. Es sorprendente cómo mucha gente se quiere aprovechar del tema mezcal.

–¿Cómo te está yendo con la comercialización de tu mezcal?

–En ningún momento pretendo comercializar esta bebida. Mi labor se ha enfocado a que la gente entienda y sepa la historia del mezcal. No pretendo crear una marca, no pretendo certificar; no es mi intención y no lo voy a hacer. Mi trabajo lo veo más  bien como didáctico, de decirle a la gente: “mira, este es un tepextate y este un tobalá; este es un mezcal tradicional y este uno industrial”, y que al final el consumidor sea el que tome la decisión.

–Aunque estabas con la idea de Colibrí…

–Sí, una cooperativa familiar, pero llegamos a la conclusión de que no queremos certificar, entonces, por lo tanto, no podemos entrar a los mercados internacionales. Pero fue una decisión, yo creo que México, Oaxaca, nuestros pueblos, son buenos consumidores y que ellos pueden sustentarnos económicamente. No necesitamos exportar.

 

Renato Galicia Miguel | Nación Mezcal

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